Solemnity of Mary, Mother of God

Since Monday’s Solemnity of Mary, Mother of God is not a Holy Day of Obligation this year, I thought I’d share this short reflection.

​“Mary kept all these things, reflecting on them in her heart.” This phrase from St. Luke’s Gospel for tomorrow’s Solemnity can help us to understand more deeply what St. Luke is saying about the memory of the Blessed Virgin Mary’s maternal heart. The Greek verbs that St. Luke employs to describe how the Blessed Virgin Mary “kept all these things reflecting on them in her heart” are more literally rendered that the Blessed Virgin Mary “put them together” like the pieces of a mosaic and she “held on to them,” the way we would hold onto a treasure. Everything that occurred she treated like the pieces of a mosaic which she connected to all the other pieces that God had given to her up until then and she held on to the whole of what God was doing as if she was grasping on to a treasure. Her memory, in other words, wasn’t the memory of the good mind that remembers telephone numbers, or dates, or raw facts. It’s the memory of a heart that unites every event to previous treasured memories and looks at the pieces within the picture of a whole. We see this type of memory in the Blessed Virgin Mary’s famous hymn of praise called the Magnificat, in which she weaves together the Old Testament praises given by various heroines into a canticle of thanksgiving to God that actualizes all of the experiences of those famous women into her own at the conception of her Son.

​Understanding the memory of the Blessed Virgin Mary’s heart helps us to understand better the mystery of her maternity. St. Augustine once told us that the Blessed Virgin Mary conceived the Word of God in “her heart before her womb.” She had already been conceiving the Word of God in prayer before she had ever given Him her own flesh and blood. The incarnation in her womb was one more piece in the masterpiece of salvation history she treasured within her bosom. Her maternity was, therefore, not just a one-time event, but a continuous action, linking her preparation, the annunciation, the gestation, and the events of Bethlehem, Egypt, Nazareth, Calvary and every part of Jesus’ life together into a whole she treasured. That’s one of the ways that she was able to remain strong at the foot of the Cross, because she was able to understand what was occurring before her eyes together with everything else that had taken place not only in her life but throughout salvation history.

​O Mary, Mother of God and our Mother, give us your heart and help us to unite everything to your Son with gratitude! Amen!

Desde que la Solemnidad del día lunes de María, la Madre de Dios, no es este año un día de obligación sagrada, pensé en compartir esta reflexión breve con ustedes.

“María guardó todas estas cosas, en su corazón reflexionando sobre ellas”. Esta frase del Evangelio de San Lucas para la solemnidad de mañana puede ayudarnos a comprender más profundamente lo que él dice sobre el recuerdo del corazón materno de la Santísima Virgen María. Los verbos griegos que San Lucas emplea para describir cómo la Santísima Virgen María “mantuvo todas estas cosas en su corazón reflejándose en ellas ” se traducen más literalmente que la Santísima Virgen María “las puso juntas” como los pedazos de un mosaico y ella ” se aferró a ellos, “de la forma en que nos aferraríamos a un tesoro”. Todo lo que sucedió lo trató como las piezas de un mosaico que conectó con todas las otras piezas que Dios le había dado hasta entonces y se aferró a todo lo que Dios estaba haciendo como si estuviera agarrando un tesoro. Su memoria, en otras palabras, no era el recuerdo de la buena mente que recuerda números de teléfono, fechas o hechos. Es la memoria de un corazón que une cada evento a memorias preciadas previas y mira las piezas dentro de la imagen de un todo. Vemos este tipo de memoria en el famoso himno de alabanza de la Santísima Virgen María llamado el Magnificat, en el que entrelaza las alabanzas del Antiguo Testamento dadas por varias heroínas en un cántico de acción de gracias a Dios que actualiza todas las experiencias de esas mujeres famosas en la suya, en la concepción de su Hijo.

Comprender la memoria del corazón de la Santísima Virgen María nos ayuda a comprender mejor el misterio de su maternidad. San Agustín nos dijo una vez que la Santísima Virgen María concibió la Palabra de Dios en “su corazón delante de su vientre”. Ella ya había concebido la Palabra de Dios en oración antes de haberle dado su propia carne y sangre. La encarnación en su vientre era una pieza más en la obra maestra de la historia de la salvación que atesoraba en su seno. Su maternidad fue, por lo tanto, no sólo un evento de una sola vez, sino una acción continua, uniendo su preparación, la anunciación, la gestación y los eventos de Belén, Egipto, Nazaret, el Calvario y cada parte de la vida de Jesús en un todo que ella atesoraba. Esa es una de las formas en que pudo mantenerse fuerte al pie de la Cruz, porque fue capaz de entender lo que estaba ocurriendo ante sus ojos junto con todo lo demás que había tenido lugar no sólo en su vida, sino a lo largo de la historia de la salvación.

¡Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, danos tu corazón y ayúdanos a unir todo a tu Hijo con gratitud! ¡Amén!

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